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Somos más que nuestros roles

La mujer, a diferencia del hombre, está socialmente exigida a ejercer muchos más roles cada día: mamá, amante, hija, emprendedora, trabajadora, dueña de casa, educadora, son sólo algunos de los que se le atribuyen, incluso en algunos casos también se le exige suplir la ausencia del padre.

Como ustedes han sido educadas con mucha fuerza para ejercer estos roles, se identifican plenamente con ellos, y tienden a sentirse culpables cuando no los ejercen con gusto. Es usual que además reciban una fuerte sanción social, tanto de los hombres como de su mismo género.

Pero la verdad es que son mucho más que eso, más que los roles de mamá, pareja, profesional o del cargo que tienen en una determinada empresa. Por eso la búsqueda del auto conocimiento y el llegar a saber quiénes somos es esencial en esta vida. Identificarse con los roles, y no con los impulsos y los talentos interiores de cada una es una confusión común.

Identificando quién eres y quién puedes ser te darás cuenta de que podemos hacer muchas cosas en la vida y serás capaz de sacarte las limitaciones que nos ponemos tanto nosotros mismos, como nuestras familias, amigos, profesores y entorno de trabajo.

Si nos identificamos sólo con un rol limitamos nuestro potencial y el poder descubrir nuestros talentos. Y los talentos son nuestras herramientas, las que nos dan la potencia para desarrollarnos como seres.

Hay que entender que no somos sólo un ser limitado, somos seres racionales, emocionales, culturales y sociales con conexiones complejas capaces de inventarnos infinitamente usando nuestros talentos.

Podemos dedicar mucho tiempo a trabajar duro para construirnos como seres capaces de desarrollar distintos roles y trabajos, pero lo importante es descubrir nuestro verdadero ser, lo que nos impulsa, para darle todo el espacio que necesita para desarrollarse en la sociedad, en el trabajo que elijamos y en el mundo. Aquí entra la teoría de los arquetipos femeninos.

La psiquiatra Jean Shinoda Bolen, de la Universidad de California, ha dedicado su vida al estudio de las mujeres bajo una visión Junguiana, y nos habla de que el subconsciente colectivo de la mujer aún habita en la época de hace más de 3000 años, cuando Europa era una sociedad matriarcal en la cual se adoraba a una Gran Diosa que tenía todas las cualidades que las mujeres poseen en su interior: el amor, lo sutil, el conocimiento, el arte, la naturaleza, los hijos, los amantes.

Cuando en esa época llegaron las tribus guerreras de los pueblos indo-europeos y por medio de la guerra invadieron Europa, trajeron con ellos sus dioses masculinos y comenzó a instaurarse la sociedad patriarcal en la que vivimos. La mujer se fue sometiendo a estas nuevas creencias y a entregar, por medio de los años, una sumisión a los arquetipos fundados por el hombre.

En los últimos años hemos tenido un leve despertar, pero aún vivimos en una sociedad patriarcal que encasilla a la mujer en determinados roles. Por ello, en mi opinión, hoy el mayor desafío de cada mujer es encontrar su ser interior, encontrar esa Diosa que de alguna manera tiene y que se manifiesta de manera distinta en cada una.

Algunas pueden realizarse siendo madres, otras artistas, amantes o fundadoras de conocimiento, lo importante es que no todas las mujeres se realizan de la misma manera, que no todas tienen que cumplir los mismos roles, y que todas tienen la posibilidad de buscar en su interior esa Diosa que encarnan y desarrollar sus verdaderos impulsos.

La liberación de la mujer es un trabajo personal de autodescubrimiento, y no de identificarse con uno u otro rol. Como sugiere la psiquiatra Jean Shinoda Bolen, te propongo descubrir en tu interior qué Diosa o ser está resonando y necesitas descubrir y expresar.

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